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Por la fuerza que tomó la cuentería, otras personas se fueron capacitando en este arte, popularizando de nuevo espacios como el del Parque Lourdes en Chapinero que en su época fue el mejor "ruedo" de Bogotá. Todos los cuenteros de Colombia deseaban participar en este lugar. Actualmente, aunque el espacio ha decaído, todos los días hay presentaciones desde las cuatro de la tarde.

Asimismo, hace nueve años Fernando Lara creó el espacio de Usaquén. Todos los domingos a partir de las dos de la tarde y hasta la hora que el público decida Carlos J. Vega, Fernando Lara y Ramses Moctezuma encantan a los asistentes con cuentos de tradición oral o de creación propia, con el objetivo de hacerlos reflexionar, aflorando sentimientos de alegría, tristeza, sorpresa y sucesos de historia patria. Este espacio urbano, a diferencia de otros, se caracteriza por el uso de un lenguaje culto, pues su fin como ellos mismos lo dicen "no es hacer reír a punta de groserías, sino por el contrario hacer pensar usando el más bello don que tenemos, la palabra". En Usaquén el promedio de asistencia es de unas 100 personas por tarde.

Una tarde de cuentería

Los temas que se tratan y cuentan son de tradición o cuentos de literatura adaptados al lenguaje oral. Pero es aquí en estos espacios, donde el humor y las historias cotidianas son el contenido del repertorio narrativo. "Cueeeeentossss.... Cueeeentossss", esta es la voz por excelencia que usan los cuenteros para iniciar su presentación. Así llaman la atención de la gente que se encuentra en los parques. Esta es una acción común en todos los espacios.

En Usaquén, la cuentería reflexiva es más marcada. Allí el público varía de niños hasta ancianos. Por lo tanto, el lenguaje se maneja con mucho más cuidado. Los cuentos son de historias fantásticas, mitos y de historia patria. Este último género lo conoce muy bien Carlos J. Vega, pues tiene 74 años y hace cuatro conoció la cuentería, y sin importarle que el medio está colmado de jóvenes decidió volverse cuentero "porque esta profesión es la más hermosa. Uno tiene al público al frente, pendiente, se pueden ver sus reacciones. Si se logra sostener un "ruedo" durante media hora es porque uno es un artista".

Para Vega, la narración oral desde Homero hasta hoy ha sido de ancianos. Actualmente tiene una reconocida fama entre los cuenteros. Él afirma que "las universidades me tienen como el ejemplo del verdadero narrador tradicional que cuenta la historia de su pueblo de forma amena". En Usaquén, aunque la risa no es un invitado constante, los cuentos intentan mostrar la historia de nuestro pueblo, historias fantásticas de madrinas y caballeros que buscan que la gente crezca en conocimientos y en emociones.

Ricardo Quevedo, cuentero y estudiante de Comunicación Social, quiere que lo reconozcan por su profesión, por ser un excelente periodista investigativo en un medio escrito, sin alejarse de su pasión: la cuentería. Espera que algún día lo llamen para hacer una presentación en un sitio importante, que le ofrezcan unos dos ó tres millones de pesos. Ser un excelente profesional y un reconocido cuentero.

Últimamente la cuentería se ha popularizado por Andrés López, el creador de "La Pelota de Letras", convirtiéndose en el referente de los cuenteros locales por el alcance que ha tenido su obra y la aceptación entre el público colombiano. Entonces, a partir de su obra y la de otros jóvenes cuenteros, se espera que la narración oral se siga consolidando en todos sus géneros y que el público bogotano siga apostándole al arte de narrar cuentos. Que la palabra no muera.

artículo  tomado de Felipe Rodríguez Lozano
Plaza Capital